Incompetencia conciente
El teatro en Colombia ha evolucionado poco. Está anquilosado por formas exteriores pasadas de moda y ordinarias; desgastadas por su uso, y en ocasiones, atiborradas de elementos tomados de un género u otro sin atender el valor por separado que exige cada uno de ellos. En algunos casos, el ‘nuevo’ teatro colombiano suele ser una mala copia de montajes extranjeros que eventualmente se convierte en frases y movimientos ininteligibles. Existe la posibilidad de que muchos directores y actores estén pensando en lo mismo: ¿De qué manera podemos mejorar la calidad de las piezas teatrales? ¿Qué tratamiento le daremos a una pieza mil veces representada? ¿Cómo vamos a enriquecer nuestro teatro?… Esta última interrogante, por ejemplo, se ha tomado por el lado meramente económico y esa no es la función del arte. El asunto comercial es uno de los factores que más obstaculizan la evolución del teatro en Colombia, no porque no se deba obtener lucro del oficio, no, ni más faltaba; sino porque el arte, no debe convertirse en mercancía para suplir las expectativas del público, el teatro “no puede basarse continuamente en las expectativas del público, porque es posible que éste exija para sí el mismo derecho a una conducta idéntica” afirma Botho Strauss . En efecto, Si trabajamos para crear reacciones de satisfacción en el público estaremos condenando el teatro al servicio de imágenes confeccionadas, apartadas de toda dramaturgia. Lo cierto es que frente a esto existe inconformidad, manifestada tanto por un modesto grupo de espectadores, como por una buena parte de actores y actrices cansados de: las viejas formas de representación, de los vínculos del arte con fines políticos, sociales y comerciales, o de las alocadas propuestas de imaginación viciosa, que toman por sorpresa, en su acepción no grata, a actores y a espectadores.
En Colombia el teatro está cambiando, claro que está cambiando; pero mientras eso sucede, muchas empresas y restaurantes seguirán empleando actores y actrices para ser bufones de comensales y payasos para ofertar productos.
Arturo Sandoval
Qué es OJO DE TIGRE
OJO DE TIGRE es un medio para discutir y comentar temas concernientes al teatro: crítica, dramaturgia, ensayos, obras, videos, entrevistas, etc. Su función es propiciar un espacio para que los jóvenes, y también los adultos, exterioricen lo que piensan sobre el estado actual del teatro colombiano. Para ello ha encauzado sus objetivos hacia la estimulación de las capacidades críticas de los lectores, al facilitarles en la medida del avance de su misión, espacios para tal ejercicio.
Consideramos necesario expresar nuestra voz de conformidad o inconformidad con el Teatro colombiano. En correspondencia hemos dado comienzo al proyecto de investigación “La crítica teatral y su función en Colombia”, que indagará sobre las nuevas formas de la representación.
OJO DE TIGRE no es una propuesta académica, es una propuesta artística. Por tal razón, valida y da importancia, a unas y otras formas de expresión, máxime si estas provienen de quienes tienen el deseo de consolidar un “espectador del teatro” con sentido crítico. Un espectador, con potestad para contribuir en la tarea de mejorar el nivel artístico del teatro colombiano y llevarlo a un grado de estimación artística razonable. De modo que invitamos a quienes deseen compartir sus percepciones sobre el Teatro colombiano, que aquí pueden hacerlo, mientras casen con nuestro formato y con la línea cognitiva de sus contenidos.




